Frente al río no faltan los ojos del amor

Ya lejos las tormentas, el verano parece recobrar sus gestos soleados… casi una semana sin lluvias se ha vuelto en estas latitudes todo un paraíso. Muy por sobre el pesar de los días de diluvios y anegamientos, de temores y sobresaltos la luna llena en la noche tal y como decían los viejos cuando era un chico, ha cortado las tormentas. Nuevamente las nubes semejan algodones juguetones en constantes metamorfosis y no faltan las imaginaciones jóvenes inventando historias con ellas. Es muy alentador para el alma que los chicos invadan nuevamente los parques, la ciudad sin ellos se torna lúgubre y aburrida. Miles de palomas adornando el celeste con esperanzas y gracia. Y los viejos, los más sabios, se los puede ver asistiendo a este increíble espectáculo de vida, contemplativos, recordando quizás cuando sus piecitos de infancia corrieran por esos caminitos de polvo de ladrillo… No son pocas las plantas y árboles que siguen desflorando aunque hace tiempo se ha ido la primavera… y las aves atrevidas como si el temor no las rigiera, se aventuran a pesar de las ruidosas calles de una tarde en la urbe. Frente al río no faltan los ojos del amor, las promesas más importantes del mundo se tejen allí donde las individualidades aceptan ser un desafío a la norma de los tiempos y se unen con ilusión y fortalezas inexplicables para los que observamos extrañados desde afuera… Leer completo

Brilla diamante…

2015-01-29-verano-02 Cuando era apenas algo más que un chico, el verano era la época que más nos gustaba a casi todos, nuestro barrio en el extremo oeste de la ciudad tenía pocas casas y era un lugar ideal para compartir... Algunos tenían piscinas, otros contaban con piletas de fibra y los más pobres teníamos piletas de lona. Todos teníamos árboles frondosos con sombra para nuestros patios de césped y alguna pileta. Los extenuantes días de calor de enero siempre nos encontraban juntos en la pileta de uno u otro, y cuando el refresco era solitario, observar el vaivén de las hojas verdes e intensas bajo el celeste ingente de los cielos despejados… eran un blanco para la mente, desde donde inventar otros mundos, otros sueños… Era tan segura la vida, que chicos de 11 o 12 años en verano podíamos estar hasta altas horas de la noche sentados en el kiosco tomando una gaseosa o en la puerta de alguna casa compartiendo conversaciones con los padres de cualquiera de los chicos que conformábamos la “Barra del R” como le decíamos. Un recuerdo imborrable para mí al menos ha sido una noche que se había cortado la electricidad y el papá de un amigo, Roberto, nos enseñaba a su hijo, y sus amigos, los nombres de las constelaciones en el cielo y algunas de sus historias de como se había llegado a la imaginería de nombrarlas de esas formas. Otra noche asábamos choclos en algún baldío… y contábamos historias que habíamos escuchado de algún lado o que probablemente en nuestra fantasía adolescente nos estábamos inventando para darle alas a nuestras ansiedades inquietas por descubrir el mundo que comenzábamos a conocer… Por eso si bien el verano ahora me encuentra lejos de aquellos momentos, los siento como que hubiesen sido ayer. Y por alguna razón se antoja a mi subjetividad que la canción Brilla Tu Diamante Loco de Pink Floyd debiera ser la banda sonora de una de esas noches de verano que mis recuerdos me traen al presente con la fuerza arrolladora de la alegría. En definitiva comienzo a pensar locuras como que debiera ser obligatorio el cumplimiento del derecho de los niños a poder vivir momentos como este que someramente les acabo de relatar. Momentos de compartir grandes y chicos historias y tiempos de lucidez y paz. Leer completo

Lo que nos muestra la primavera

primavera-rosario-noviembre-2014-01 Podemos pasar a diario por un lugar sin mirar y ni saber lo que allí hay. Me ha pasado… Podemos vivir sin percibir casi todo el tiempo lo que hay en esos espacios que hacen como relleno de nuestra pasada pero que no lo son más que para nuestra mente. Tapados de preocupaciones casi siempre relacionadas con dinero o sentimientos encontrados nos perdemos de todo. Allá en el tiempo Roberto Arlt con su obra “La Isla Desierta” nos alertaba sobre este mal… de la oficina o trabajo a casa y a dormir… Un mundo que se va comprimiendo hasta aprisionarnos, devorarnos, quebrarnos… Incluso en medio de una ciudad como Rosario hay mucho que mirar por esa calle que has circulado quien sabe cuántas miles de veces ya, sin ver nada… primavera-rosario-noviembre-2014-01 primavera-rosario-noviembre-2014-02 primavera-rosario-noviembre-2014-05 primavera-rosario-noviembre-2014-06 primavera-rosario-noviembre-2014-07 primavera-rosario-noviembre-2014-08 Se va perdiendo todo en la opresión de la rutina, de las cuentas, los problemas y las imposibilidades… Hasta se pierde el amor por no comprender que estas cosas tan urgentes pero superficiales, no son la existencia, o que en todo caso, si sentimos que lo son, es que estamos equivocados en algo porque el tiempo breve que vivamos no habremos hecho nada… nada más que trabajar, renegar y morir cada día. Pienso que la primavera, esta primavera de “El Niño” que de un día para otro nos lleva del calor extremo a la lluvia, cambiante, intolerante a seguir una rutina… pienso que nos puede enseñar a liberarnos de las cosas que nos hacen mal. De la vida que no elegimos pero vivimos, en una ley de consumo que nos angustia por partida doble como dijese el existencialista francés Gabriel Marcel. La sociedad de consumo, es fuente de una doble angustia, la angustia propia del temor a perder lo que tenemos y la angustia propia no poder tener todo lo que deseamos. ¿Miraste a tu alrededor camino al trabajo o a la escuela hoy? ¿Pudiste ver como la vida se enciende y estalla en colores y movimientos por esa misma calle que pasaste todo el año ya quizás sin girar la vista ni un momento…?

Marcelo Zamora, 21 de noviembre de 2014

Primavera

Primavera 2014 En algunas latitudes la primavera es el despertar del letargo del hielo. En nuestra ciudad, si observamos con atención y si nos alejamos un poquito del ruido podremos disfrutar un fenómeno similar pero menos espectacular. Las yemas eclosionan y ya asoman, desde hace días, puntitos verdes en los troncos secos de los árboles de estación. Los lapachos ya han florecido adornando las calles con sus tonos rosados, amarillos y blancos tan característicos. El río vuelve a tomar su protagonismo poco a poco, después de permanecer más o menos solitario durante unos meses. Chicos y chicas despiertan al amor de temporada, seguramente apurados por las hormonas que el organismo reserva a esta época del año. Esta foto tomada por un rosarino a dos hermanas remando en el Paraná hacia la paz de la isla, es parte del invierno ya, pero seguro se ha de repetir y multiplicar ahora que el sol empieza a llamar a sus amantes. Leer completo

La tierra que nos ha criado es lo que nos hace lo que siempre seremos

01100_0906 Especialmente para mis amigos de Fisherton R y muy especialmente para Chiche y Roberto, quienes al conocerlos me abrieron el mundo entero a través de sus enseñanzas, su biblioteca y su cariño desinteresado en hacer de mí una persona de bien La ciudad lo oculta y dentro de ella nos olvidamos pero allí fuera está esa inmensidad verde… interminablemente verde… ahora poblado por innumerables montes artificiales, árboles plantados por los criadores de ganado de otros tiempos, hoy ya no se cría ganado en el país de las vacas… Desde este océano verde, cuando el silencio y la soledad son posibles, allá escapando de las ciudades y poblados, las nubes navegando los cielos inventan incansablemente figuras para la imaginación, para los sueños… si hasta da la sensación que vienen de algún lugar en especial y viajan hacia algún otro lugar especial… por momentos si la vista y la mente se pierden en esas imágenes irrepetibles de los fractales moleculares del agua, ni parecen nubes… Cuanta fascinación en ese horizonte lejano de inviernos fríos en medio de la pampa… esos arbolitos lejanos apretaditos unos con otros como intentando guarecerse de las heladas de junio. Cuanta desolación en la ciudad ruidosa, violenta e indiferente… Leer completo

Una hermosa luna para todos…

Sabían que si no existiera la Luna, que si no tuviera el tamaño y peso que tiene, y si no estuviese a esa distancia que está, la Tierra giraría sin eje fijo y por lo tanto podríamos pasar en cualquier latitud de ser el Sahara a ser la Antártida en pocos meses y por lo tanto no podríamos existir... Incluso sin el efecto de las mareas generadas por la presencia de la Luna, hay muchos procesos esenciales a la vida que no serían posibles. Si la distancia al sol de nuestro planeta no fuese la exacta que es... o se herviría el agua, o sería hielo... tampoco habría vida... Leer completo